El término «camiseta pesada» se utiliza para referirse a clubes con tradición en las grandes competiciones que no sienten la presión en los partidos decisivos. Es el caso del Real Madrid en la Champions League, de Brasil en la Copa del Mundo y de Palmeiras, Grêmio, Flamengo y São Paulo en la Copa Libertadores, por ejemplo.
En el panorama europeo, algunos clubes tienen una camiseta pesada, como Barcelona, Manchester United, Juventus, Milan, Bayern y Liverpool. Es decir, equipos que acumulan una gran tradición en las principales competiciones, como la Champions League, y que han protagonizado remontadas increíbles a lo largo de la historia.
Por su parte, el PSG siempre tuvo una «camiseta ligera». El club cayó ante el Barcelona después de haber ganado 4-0 en la ida y sufrir un 6-1 en la vuelta. También fue eliminado de la Champions en casa frente al United, con errores de Buffon incluidos, y dejó escapar una ventaja en el Santiago Bernabéu debido a fallos defensivos.

Ahora, sin embargo, la situación del conjunto parisino ha mejorado en el contexto europeo. Tras superar al Arsenal en los penaltis, el PSG conquistó su segundo título consecutivo de la Champions League, dejando atrás la imagen de un equipo sin tradición, aunque todavía lejos de los mayores campeones del torneo.
Está claro que el equipo francés ha adquirido una mayor fortaleza competitiva en la Champions, gracias no solo a sus dos trofeos, sino también a sus innumerables participaciones y a las veces que estuvo cerca de alcanzar la gloria. Se puede esperar que el equipo ya no tiemble en las grandes noches europeas entre semana, pero eso no significa que esté al nivel de Bayern, Real Madrid o Liverpool.
Poco a poco, el PSG está dejando de ser objeto de burlas en el fútbol europeo y acercándose a asegurar, de una vez por todas, su lugar entre los clubes más grandes del mundo. Dos títulos consecutivos de Champions aceleran considerablemente ese proceso…


